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La Culpa es de la Ideología

jueves, 27 de agosto de 2009

La Faute à Fidel (Estados Unidos / Francia / Argentina – 2006)



Dirección: Julie Gavras.


Guión: Julie Gavras y Arnaud Cathrine. Basado en la novela del mismo nombre de Domitilla Calamai.
Producción: Sylvie Danton.
Producción Ejecutiva: Mathieu Bompoint.

Dirección de Arte: Laurent Deroo.
Cinematografía (Fotografía): Nathalie Durand.
Edición: Pauline Dairou.
Música: Armand Amar.
Reparto: Nina Kervel- Bey (Anna), Julie Depardieu (Marie), Stefano Accorsi (Fernando) y Benjamín Feuillet (François).
Género: Comedia, Familia, Histórica.


Calificación: 6



En un ambiente parisino y en la década de los años 60’s la historia de la segunda obra de Julie Gavras nos anuncia muy bien sobre que procesos se van a debatir los problemas de los personajes. Dentro de los movimientos de 1968 que se suscitaron en todo el mundo, nos encontramos con una familia de origen franco – española, una familia que vivía de manera cómoda hasta que la tragedia de la muerte de un familiar del padre (español de nacimiento) lo hace reflexionar sobre sus acciones y su posición cuando tal parece que el mundo se convertirá en un campo de batalla por la búsqueda de mejores condiciones de vida. Estamos hablando de un mundo que se ha dividido en dos, y donde los dos bandos han creado toda una paranoia y una serie de prejuicios radicales los unos de los otros. A quienes les tocó vivir esta paranoia desde el hemisferio occidental vivieron en una atmósfera social sobre acusaciones ante los “rojos”, formas violentas que eran parte hasta de cualquier mínima reclamación, movilización y unión entre miembros conscientes de la sociedad. En el caso de la película el inclinarse hacia este bando era el comienzo de las acciones para cambiar las relaciones de la sociedad, un futuro que en ese momento era difuso, y que se volvía perfecto para intentar dirigirlo hacia una sociedad mejor.





Se tiene remordimiento de lo que uno hace o no hace a pesar de que es evidente que se trata de una buena acción, esta idea individualista de que primero se ve por uno y los suyos, y después si sobra se ayuda a los demás no es nueva. En una sociedad donde el remordimiento y la culpa son la base de la construcción moral, no me sorprende que sean los adultos (los padres de Anna) quienes se construyan toda una idea sobre su participación en movimientos de carácter social, mientras que los pequeños sean aquellos que tengan que sufrir los cambios y adaptarse de buena o mala manera a las nuevas formas en las que se desarrolla y se relaciona su familia, y sobre todo en la contradicción ideológica que de repente es impuesta y que es cuestionada de manera perspicaz a pesar de los pocos años de vida de Anna (Nina Kervel-Bey), la pequeña protagonista. Todo un nuevo universo se levanta frente a Anna, quien apenas trataba de entender las reglas morales de una escuela religiosa (católica) y que de un de repente choca con una forma de pensar como el socialismo, confundiéndola en su comprensión de los conceptos de lo bueno y lo no tan bueno.



El padre, Fernando (Stefano Accorsi) quien ha perdido a un familiar debido a la injusticia y las atrocidades del Franquismo en España, no voltea a los movimientos de su país de origen, ya que ve con pesimismo un horror del cuál escapo para esconderse, sino más bien voltea hacia lugares donde se percibe un optimismo mayor, o sea, Latinoamérica, en donde principalmente Chile y Cuba han logrado un avance en la conformación de gobiernos de carácter socialistas, y debido a su carácter pacifista, Fernando se inclina más hacia el proceso democrático de Salvador Allende que del militar de Fidel Castro, aunque como dice el título, Fidel, junto a Ernesto “Che” Guevara, Salvador Allende y Mao Tse Tung se conforman como íconos que portan una ideología que hace frente a la injusticia de la voracidad capitalista, en otras palabras Fidel y los demás tienen la culpa de que los papás de la pequeña Anna piensen en toda la sociedad como un deber moral y ya no en su familia como lo principal.





El trabajo cinematográfico está cargado de inclinaciones sobre juicios de valor entre las dos ideologías reinantes, el capitalismo y su antagónico socialismo / comunismo, y es evidente como estos luchan en una pequeña niña que se encuentra en los años donde se forma su carácter, y que se envuelve en toda una odisea donde trata de organizar sus pensamientos entre lo correcto y lo justo. Con una formación religiosa católica de manera estricta en su escuela, y con un padre que la va convenciendo sobre la importancia de generar una consciencia ante el mundo, la visión de la joven se vuelve un híbrido entre mantener ciertos caprichos y comodidades del dinero y la satisfacción de pelear y ayudar a los necesitados, una forma de pensar que ha sido parte de la cultura de varios países de Latinoamérica, incluyendo México. Una dicotómica que es muy común en la cotidianidad de nuestro pensamiento e ideología como sociedad, un ejemplo claro es que la mayoría de los mexicanos son ateos hasta que ofenden a la virgencita de Guadalupe.




Esta película a pesar de lo plano de su argumento nos muestra de manera peculiar una visión de cómo es visto los movimientos sociales y políticos desde una perspectiva Europea, y si bien han existido muchos individuos procedentes de estas sociedades que han estado comprometidos con diversas luchas en todo el mundo, en el caso de los personajes nos topamos con una visión idealista de “ayuda al prójimo” que se asemeja más a la idea de Anna sobre no generar un remordimiento sobre el trabajo bien ganado y ayudar cuando se pueda con una conciencia de caridad, que la necesidad y la lucha obligada de pueblos que han sufrido el horror, la deshonra y la crueldad a través de su historia. Nos topamos con una pareja que a pesar de sus buenas intenciones no pueden terminar de comprender el sufrimiento de un pueblo, ya que los problemas sociales con los que han crecido son demasiado diferentes. Si bien el cambio solo se logra actuando, los personajes actúan de manera directa en los problemas socio – políticos de su época (y que se ha quedado la deuda, dichos problemas nunca encontraron solución), pero mientras más avanzan se encuentra con las contradicciones con las que estas misma ideologías incompletas fueron creadas. La culpa las tienen las ideologías, al obligar a toda una sociedad a tener que elegir bando, la indiferencia (que se ha consumado en nuestra época) no encontraba lugar en esta época, o eras rojo (comunismo) o eras verde (capitalismo).



Lo Mejor: La visión de la directora se acopla a la imaginación y la construcción de la realidad de una pequeña niña. La inocencia, la perspicacia y la honestidad de alguien que ve la lucha de ideología como un casi absurdo.

Lo Peor: La valorización de las dos formas de pensar es evidente en la directora, se juega la aceptación de los dos bandos en lugar de expresar su verdadera inclinación.

Adorable y Desesperante

jueves, 20 de agosto de 2009

Happy-Go-Lucky (Gran Bretaña – 2008)



Dirección: Mike Leigh.


Guión: Mike Leigh.
Producción: Simon Channing Williams y Georgina Lowe.
Producción Ejecutiva: James Clayton, Gail Egan, David Garrett, Duncan Reid y Tessa Ross.

Dirección de Arte: Patrick Rolfe y Dennis Schnegg.
Cinematografía (Fotografía): Dick Pope.
Edición: Jim Clark.
Música: Gary Yershon.
Reparto: Sally Hawkins (Poppy), Alexis Zegerman (Zoe), Kate O’Flynn (Suzy) y Eddie Marsan (Scott).
Género: Comedia.



Calificación: 7



Nos topamos en un lugar con uno de los climas más lluviosos en todo el mundo, los días son grises y la comida no permite que las sonrisas sean tomadas como algo cotidiano, además de que no son algo que estéticamente agrade a la mayoría de las personas. Me refiero a los ingleses y su clima y su tan descuidada higiene dental, pero este no es el tema de la última película de Mike Leigh, este más bien nos presenta a una británica tan sonriente y tan simpática que parece que toda su historia es contada fuera de este contexto frío y hasta amargado de una sociedad que ha ido perdiendo su inocencia y su calidez en una individualidad extraña. La historia de Mike Leigh tiene como principal característica que es un retrato a la amabilidad, a lo adorable de “Poppy” como ese personaje excéntrico y despreocupado con el cuál desean toparse todos esos directores que a quienes nos gusta en demasía el cine consideramos como parte de ese “Cine de Autor”. Es una historia donde se prioriza al personaje por sobre la historia, una forma de expresión que establece que lo genial está en cómo se enfrenta uno a la vida, y no como la vida nos presentan escenarios para sobrepasarlos y aprender de ellos. El personaje de “Poppy” es el catalizador de los sentimientos y de las reacciones del espectador, va de lo adorable que nos lleva a expresar un “que linda es”, pero que por su circunstancia y sinceridad nos lleva al cansancio, y es cuando comienza el cuestionamiento y la desesperación de alguien que ve toda su vida como una odisea de felicidad y exploración, y que no nos parece normal que no reaccione con molestia ante situaciones que ameritan por lo menos un coraje, siendo el mejor ejemplo el inicio de la película donde le roban su bicicleta y donde solo menciona un: “no tuve oportunidad de despedirme”.



Las sociedades modernas y sus expresiones artísticas nos llevan hacia un conjunto de sensaciones que parece deben tener una mayor complejidad mediante los años pasan, algo así como seguir una idea evolucionista en donde el arte y la vida humana como tal se diversifican y complejizan dentro sus matices, pero que más bien arrinconan a los individuos en roles y acciones dentro de una especialización que no le permite contemplar al mundo como una totalidad fascinante. Cada vez más los personajes dentro de la cinematografía se concentran en unos temas que no les permiten interactuar con lo que un individuo podría hacer dentro de todos los campos de acción a los que enfrenta en una sociedad. La vida cotidiana se va construyendo mediante una rutina que le permite al individuo crearse una idea de sentido a sus días, semanas, meses y años, y aunque por un momento le dé la razón a los que siempre tienen una mente positiva (los que me han leído saben que no soy así), son los pequeños momentos y espontaneidades las que dan ese sentido de felicidad y de comprender la vida como una sucesión de grandes momentos seguidos entre sí, aunque claro, solo si se ven con positivismo y con unas ganas increíbles de aprender y de seguir adelante. Disculpen si me fui demasiado y por un momento me confundí con uno de esos escritores de libros sobre superación personal, sé que no es mi estilo, y no estoy aquí para eso. Esto es precisamente lo que pretende la película y lo que causa el personaje de la actriz Sally Hawkins, el enamorarnos y el desesperarnos al mismo tiempo, pero yo me pregunto ¿Qué no es así la vida? A pesar de que la rutina te da una sensación de seguridad, la emoción de vivir cada día como algo hermoso y sin problemas es el ideal de “Poppy”, pero hay que recordar que el ser humano es por naturaleza, un ser que se preocupa principalmente por su futuro o destino. A pesar de estas críticas, me parece que Mike Leigh logra una mirada muy honesta hacia una construcción peculiar de la clase trabajadora occidental, una muestra de la vida cotidiana y de la subjetividad de la jerarquización de los momentos y de las situaciones a los cuáles deben enfrentarse como parte de su vida diaria o cotidiana.

Hay que poner una sonrisa al mundo, pese a que este no te la regresara jamás. La despreocupada vida de las generaciones venideras se ha volcado a un optimismo cuasi estúpido en el personaje de “Poppy”, los anti-héroes de películas como “Trainspotting” (Danny Boyle) o “Lock, Stock & Two Smoking Barrels” (Guy Ritchie) son parte de otra generación, ahora es una bobalicona y agradable maestra de preescolar, una heroína de lo cotidiano, un personaje que llega al límite de lo extrovertido y la exageración dentro de un contexto y una expresión que pretende, debido a sus tiempos y su narrativa ser casi real.


Me gustó la idea de que por fin se retratara a una joven mujer y soltera, sin las pretensiones y los encasillamientos que ha generado en los últimos años Hollywood, que se ha ido más por una idea de una mujer, que si bien es muy optimista y tiene una visión de su realidad muy específica, con un estilo de vida que no tiene como principal característica ese deseo y ambición por sobresalir en una sociedad que es evidentemente dominada en cuestión de género por lo masculino. Pero no quiero decir con esto que “Poppy” es una muer sin metas y ambiciones, si no que más bien Mike Leigh se enfoca a lo que su contexto social, cultural y económico le permite, por eso es que sus placeres van de salir de viaje de manera austera por el mundo, salir de noche y tomar con sus amigas, la búsqueda del amor y el aprender a manejar un automóvil.




Fuera completamente a todos esas idas plásticas, sintéticas y falsas de mujeres sofisticadas, bellas, exitosas y ambiciosas tipo “Sex & The City”, “Poppy” es una idea más sincera y real de la mujer moderna, que te atrapa con sus actitudes y su belleza un tanto extraña, esa de la que no puedes dejar de pensar por lo que te atrae y molesta, alguien que es bella y al mismo tiempo desesperante.



Lo Mejor: La sensibilidad de Mike Leigh y su capacidad para contarnos una historia a través de un personaje tan adorable, es un ejemplo claro de cómo un personaje se convierte en la narrativa por si misma.


Lo Peor: No es lo que nos tiene acostumbrados Mike Leigh, en algunos momentos su simplicidad es tan extrema que se transforma en cliché.

La Historia También Puede Ser Divertida

jueves, 30 de julio de 2009

Night at the Museum: Battle of the Smithsonian (Estados Unidos / Canadá – 2009)



Dirección: Shawn Levy.


Guión: Robert Ben Garant y Thomas Lennon

Producción: Michael Barnathan, Chris Columbus, Shawn Levy y Mark Radcliffe.
Dirección de Arte: Michael Diner, Anthony Dunne, Helen Jarvis y Grant Van Der Slagt.
Cinematografía (Fotografía): John Schwartzman.
Edición: Dean y Don Zimmerman.
Música: Alan Silvestri.
Reparto: Ben Stiller (Larry Daley), Amy Adams (Amelia Earhart), Owen Wilson (Jedediah Smith), Steve Coogan (Octavius), Robin Williams (Teddy Roosevelt y Hank Azaria (Kahmunrah).
Género: Comedia, Familia.


Calificación: 3


No encontramos nada nuevo en una historia que pretende enseñar que el conocimiento y lo que se aprende en la escuela puede llegar a ser divertido. Nos topamos con una bola de compinches que una vez más utilizan sus imágenes como comediantes ya conocidos para recrear bromas y situaciones que son muy comunes en las películas cómicas de los últimos años. Por eso vemos a Owen Wilson, Ben Stiller y Robin Williams como los esperábamos, no hay ni una oportunidad en la que el espectador pueda tal vez ser sorprendido con algo de mayor calidad, lo que parece ser relevante es que se unen a este pequeño circulo un selecto grupo de actores que han sido hasta el momento nada valorados y que después de haber visto otros trabajos pueden ser considerados para otro tipo de expresiones cinematográficas más apegado a lo artístico, me refiero a Steve Coogan (24 Hour Party People), Hank Azaria (Huff) y Amy Adams (The Doubt). Este grupo genera un ambiente de fiesta que te va haciendo olvidar las inmensas equivocaciones e incongruencias sobre los personajes y contextos históricos, toda una maraña de elementos y características en los personajes que se asemejan más a una representación disfrazada de personajes que han formado parte de la historia cultural, televisiva y cinéfila de los Estados Unidos, por eso vemos a un vaquero más al estilo de Fonzie (Happy Days), a un emperador romano como un simple compañero al estilo de Robin (Batman), a unos Einsteins como genios locos y parlanchines, extrañamente apegados a la música, a un Al Capone que trata de imitar a Robert De Niro y a un Faraón Egipcio con problemas para darse a entender, eso si con un acento del inglés británico que solo nos hace suponer que fue aprendido gracias a los arqueólogos y exploradores de principios del siglo XX.





La historia también puede ser divertida, es lo que nos trata de expresar Ben Stiller por segunda ocasión. Pero tal parece que se trata de un intento de acercar a los niños al material de este afamado actor, una intención de un padre para que sus hijos puedan interesarse en la escuela y sacar buenas calificaciones. La clásica historia sobre un padre o un maestro que se vuelve un modelo a seguir y que por medio de equivocaciones logra hacer que su hijo lo respete y le introduzca a un camino de bien y con base en la amistad y una moralidad que se ha construido a través de los años principalmente por Disney.



De las cosas buenas que podemos rescatar de esta película es que el público no se cree la idea de que se puede aprender de historia y divertirse un rato tan solo viéndola, no existe un pequeño espacio por la cuál se pueda aprender o por lo menos interesar a los pequeños por la historia, ya que estamos frente a una historia de completa incoherencia y de una comedia que se enfoca hacia los momentos físicos, tipo pastelazos, y no en la sátira o la ironía de los personajes que son representados. Es una odisea de falsa historia, tanto narrativa como académica, y que a pesar de todo tal vez pretendía eso, pero que deja de respetar al mismo público reduciéndolo a una simplicidad y a un nivel de ignorancia que ya es común experimentar en la relación de la sociedad frente a la televisión, pero que es todavía respetada un poco por el nivel artístico de la creación cinematográfica en otras películas.



Otra característica que podemos esperar es la unión y compadrazgo que se tienen los actores dentro de la película, una amistad que irradia una atmósfera divertida en la historia, y que para los seguidores de estas “estrellas de Hollywood” les dotará de sonrisas por sus ya tan conocidas rutinas, más que por la historia en sí. A pesar de todos sus fallos y de sus faltas de respeto a un público, puedo destacar que se encontrarán con algunas risas esporádicas, ocasionadas principalmente por aquellos que de verdad dotan de un sentido cómico a las películas y trabajos donde se presentan. A Owen Wilson lo hemos visto en muy buenos momentos sobre todo con Wes Anderson, y Ben Stiller dirigiendo una buen opera prima, Reality Bites, pero este no es más que dos horas de relajo que utilizaron para demostrar lo bien que se llevan entre sí y con los demás actores, cosa que le fascina al público enterarse de esto, y que no se trata de algo que valdría la pena ver.



De toda obra cinematográfica siempre hay algo que sobresale o que por lo menos no es tan malo dentro de lo lamentable, en este caso el elemento que más me llamó la atención para ir a observar esto fue la inclusión al grupo de amigos de Ben Stiller a la actriz Amy Adams, que ha demostrado ser talentosa en las artes de la interpretación, y que ha recorrido un camino hacia su reconocimiento un tanto extraño, ya que va de las grandes producciones, historias infantiles y comedias simples (como ésta) a obras de autor y con un sentido más independiente, artístico y arriesgado como “Doubt” de John Patrick Shanley con Philip Seymour Hoffman y Meryl Streep y la próxima “Julie & Julia” de Nora Ephron. Es una mención especial a una actriz de belleza clásica y natural, que vale la pena observar en sus distintas facetas y que no es reconocida por la excesiva búsqueda y exposición de una fama sintética y plástica que existe dentro del campo de la mercadotecnia del cine en la actualidad.



Lo Mejor: Por supuesto Amy Adams como Amelia Earhart, aunque su interpretación tal vez sea olvidada por el próximo estreno de Hillry Swank en un Biopic (película biográfica) sobre este mismo personaje que representa valentía y oros valores de la historia norteamericana con enfoque de género.


Lo Peor: Ben Stiller siendo como es siempre no hace reír por el mismo, eso si sabe reunirse con otros personajes de Hollywood para hacer pasables y hasta buenas comedias, y si no me creen recuerden a Robert De Niro y Dustin Hoffman en “Meet The Fockers”, o Robert Downey Jr. y Nick Nolte en “Tropic Thunder” y en esta película a la bella Amy Adams.

¿Será que la Pornografía ya es Algo de la Vida Diaria?

lunes, 27 de julio de 2009

Zack And Miri Make A Porno (Estados Unidos – 2008)


Dirección: Kevin Smith.


Guión: Kevin Smith.
Producción: Scott Mosier y Laura Greenlee.
Dirección de Arte: Elise G. Viola.
Música: James J. Venable y Chris Ward.
Reparto: Seth Rogen (Zack), Elizabeth Banks (Miri), Craig Robinson (Delaney), Jason Mewes (Lester), Jeff Anderson (Deacon), Traci Lords (Bubbles), Katie Morgan (Stacey) y Ricky Mabe (Barry).
Género: Comedia.




Calificación: 7



Desde sus inicios el cine se ha ayudado de la imagen sensual o de la representación del sexo como uno de sus principales elementos para atraer espectadores a sus salas; la imagen del cuerpo femenino como ese objeto del deseo que es visto a través de una mirada masculina es la forma estructurada de la representación del género desde la época clásica del cine, y que es parte fundamental de la construcción de Hollywood y su influencia social, cultural e ideológica en todo el mundo. La pornografía, que es la forma de representar de manera gráfica el acto sexual ha existido en el cine desde su creación, teniendo como primeros registros películas de principios del siglo XX. Con los avances en la informática de los últimos años, la pornografía en el cine ha tenido un recorrido histórico y toda una historia particular digna de contar, una serie de altibajos que lo han llevado desde un anonimato y completo desarrollo “underground” en la primera mitad del siglo XX, pasando por un punto artístico y de producción equiparable con la del cine convencional entre las décadas de los años 70’s y 80’s, inclusive se llegó a generar superestrellas y leyendas en el mundo del porno que fueron considerados como verdaderos artistas en su papeles y trabajos dentro y fuera de las películas, siendo un muy buen ejemplo de lo que les cuento dentro del cine se ve en “Boogie Nights” de Paul Thomas Anderson. El papel del porno en la actualidad se ha tomado como un negocio que es reconocido mundialmente por sus grandes ingresos, y que superan por ejemplo al obtenido por la producción cinematográfica de toda América Latina; y que gracias a la simplificación y a la inmediatez de su obtención (video, dvd e internet) se ha convertido en parte de la cotidianidad. El porno el día de hoy es algo común y constante, considerado como parte de la cultura popular desde hace varias generaciones. Simplemente el abrir una página de internet nos aparecen uno o varios anuncios sobre otros sitios de contenido pornográfico, esto nos indica que la pornografía es un negocio demasiado exitoso, y por eso el simpático personaje de Seth Rogen y su bella amiga, Elizabeth Banks, ven esa opción como la solución para poder salir de sus deudas y empezar una vida mejor. Claro el porno es visto todavía como algo reprobable y privado, pero en una sociedad tan cínica como en la actualidad, el deseo y la excitación son parte fundamental en el proceso de mercadotecnia, se ha simplificado hasta el momento en el que se pierde el juego de la seducción y del doble sentido para llegar a mensajes y representaciones directas sobre la sexualidad humana; la ingenuidad y la inocencia sobre un juego y una sensualidad se pierden en la inmediatez y la centralización del acto sexual, un modelo que se toma desde sociedades modernas en donde las relaciones se minimizan en base a la productividad y el tiempo que es cada vez menor. Además de una visión de las nuevas generaciones, en la que la pornografía se vuelve algo tan cotidiano como la misma programación televisiva. Kevin Smith nos presenta una historia en donde el porno es algo cotidiano, en algo que es parte de la vida del individuo y que es posible contar dentro de un círculo social, por lo tanto se convierte en un campo de la sociedad que es común a la mayoría de los individuos, aunque todavía prevalece dentro de los círculos de lo masculino.




A pesar de que la pornografía se ha convertido en todo un campo de entretenimiento aceptado de manera implícita por la sociedad, las representaciones mantienen una estructura de la dominación masculina por sobre lo femenino. La representación del acto sexual como una agresión del falo masculino hacia la mujer todavía es criticable, y la película de Kevin Smith no es la excepción, ya que pretende hacer una especie de homenaje al negocio de la pornografía en la actualidad, y que mejor forma de expresarlo que tras una historia con personajes que representan lo más común de la sociedad norteamericana, unos tipos de clase media con trabajos que apenas les permiten subsistir y con acceso a placeres pasajeros y de corta duración como la misma pornografía, que la ven como un producto que nunca dejará de ser rentable ya que llama a los deseos naturales y socialmente esenciales del ser humano.



Pero bueno, ya fue mucho de hablar de la cotidianidad del porno, concentrémonos un poco en la película en sí. Kevin Smith nos lleva con unos personajes que a pesar de ser concientes de su simplicidad se sienten a gusto con eso, y que mejor actor / cómico para hacer tal papel que el indiferente Seth Rogen, uno de los nuevos cómicos que junto al director Judd Apatow y todo un grupo de “compinches” han tenido gran éxito en los últimos años, con películas como “The 40 Old Year Virgin” o “Pinneaple Express”. ¿Será que el “nerd” ha logrado ganarle al tipo “cool”? o simplemente es más interesante hablar de un perdedor adorable, tal vez nos identifiquemos más con este último, hablo de que Kevin Smith y Seth Rogen junto a los demás personajes de “Zack And Miri Make a Porno” son perdedores que tratan de sobresalir con algo tan simple como el sexo, (aunque me refiero sobre su simpleza biológica, más no social). Es una buena película, no aburre debido a que sus personajes van de lo “nerd” a lo “cool”, y de igual forma una historia que va de lo cínico al sentimentalismo. Es una buena comedia que atrae en principio por el morbo, pero que prestándole atención nos encontramos con un ritmo narrativo y con diálogos ingeniosos y hasta hilarantes. Viendo la película estamos frente a uno de los directores sobre el género cómico del cine más sagaz y divertido de la actualidad, tal vez junto a Judd Apatow, logrando crear personajes con los cuáles uno se identifica más: “digámosle adiós a la comicidad de lo extraordinario, démosle una bienvenida a lo divertido de lo cotidiano y hasta mediocre”.



La historia no habla de una burla ante lo común, si no de retomar el humor con lo que nos podemos identificar, ya sea el fumar marihuana, el ver porno o el ser infantil, es una nueva forma de comedia, que aunque me he convertido en un cierto seguidor, debo aceptar que tal como me lo mencionó una amiga, es una comedia más dirigida al sexo masculino que al femenino, hasta llegar al punto de que muchas veces es ofensivo para ellas, y si no me creen vean “The 40 Old Year Virgin” (Virgen a los 40), “Knocked Up” (Ligeramente Embarazada) y “I Love You, Man” (Te Quiero Brother), tal vez encuentren al personaje femenino como algo secundario, dispensable y hasta pasajero.



Me gusta la idea de Kevin Smith de que el porno siempre ha tenido como una de sus características peculiares, el retomar historias contadas por el cine convencional para la recreación de historias eróticas, tales como “Star Wars” o hasta “Casablanca”. Es una forma de llevar los elementos y personajes ya establecidos como parte de la cultura de los individuos en la actualidad, hacia un espacio de la fantasía, y que por medio del propio cine se convierte por un momento una “realidad” (pongo comillas ya que no es una experiencia real, sino audiovisual), algo que antes solo se construía en la intimidad de la mente del individuo.


Lo Mejor: El ritmo de la narrativa de Kevin Smith, los diálogos se vuelven por un momento hilarantes. Aunque prefiero hablar de personajes y no de actores (por que se puede volver un culto a las celebridades), Zack y Miri tienen una química especial.

Lo Peor: Como en muchas comedias románticas, y hasta del nuevo tipo que menciono en la reseña, se caen en estructuras sentimentales típicas de Hollywood, e inclusive parece que no son del estilo de Kevin Smith, pero que son un requisito para que la historia haya podido realizarse de manera cinematográfica.

Decir Sí a la Aventura

martes, 21 de julio de 2009

Yes Man (Estados Unidos / Australia – 2008)

Dirección: Peyton Reed.

Guión: Nicholas Stoller, Jarrad Paul & Andrew Mogel.
Cinematografía (Fotografía): Robert Y. Deoman.
Dirección de Arte: Eric Sundahl.
Música: Mark Everett & Lyle Workman.
Edición: Craig Alpert.
Reparto: Jim Carrey (Carl Allen), Zooey Deschanel (Allison), Bradley Cooper (Peter), John Michael Higgins (Nick), Rhys Darby (Norman) & Danny Masterson (Rooney).
Género: Comedia.



Calificación: 3


Hacer reír es mucho más difícil que hacer llorar, es lo que aseguran y con justa razón los comediantes, pero en los últimos años nos hemos encontrado que el hacer reír dentro de Hollywood debe tener un mensaje o una lección moral dentro de sus historias. Muchos son los actores y comediantes que dentro de sus películas, y en todos los géneros del humor, nos terminan contando sobre el aprendizaje de la vida en alguna lección moralina, y hablo de personajes de Hollywood que hasta parecen tener todo un legado ya que producen constantemente películas año tras año, me refiero a actores con cadenas productivas tan exitosas como Adam Sandler, Ben Stiller, Owen Wilson y en el caso de esta crítica a Jim Carrey. Para éste, no es la primera vez que se enfrenta a una maldición o destino que lo hace entrometerse y participar en situaciones cómicas, algunas de esas hilarantes aunque exageradas gracias a su expresión facial. En este caso se enfrenta a una serie de aventuras con la simpleza de aceptar o de decir que “sí” a todo lo que se le pregunte, a partir de esto le comienzan a suceder experiencias especiales, extrañas pero positivas a la vez, dándole la razón a todo una creencia sobre un destino que tiene que ver con su aceptación a la aventura y a la vida.




En la película nos encontramos con un elemento ya muy identificable en la comedia norteamericana, la “maldición”, un elemento sobrenatural que se convierte en la influencia y en el reconocimiento del personaje en que debe tener un comportamiento y una serie de acciones o si no una especie de “karma”, o hasta el mismo remordimiento y el destino de manera inmediata le regresará esas malas acciones y hasta con mayor fuerza, todo representado en situaciones cómicas que van de lo desagradable hasta lo trágico. Para el personaje de Jim Carrey lo que se trata de evitar es la soledad y el conformismo de la sociedad moderna, encontrando en la simple palabra “sí” (otra vez), la aventura de una vida llena de experiencias distintas. Esta estructura de pensamiento sobre la vida esta basada en los lineamientos morales de una sociedad basada en la religión judío - cristiana, con la idea del pecado y del remordimiento como parte esencial en el comportamiento y en la obediencia sobre lo bueno y lo malo, sobre las consecuencias de las acciones, ya sean buenas o malas.




Exageración, caras deformadas, gritos y movimientos bruscos son parte de la descripción del Jim Carrey que se presentó en el cine en sus primeras película. No llega a la exageración de “Ace Ventura” o “Cable Guy” (Dr. Cable), es más bien el personaje que más se ha adaptado a un público más general, del estilo de “Bruce Almighty” (El Todo Poderoso), un bromista que vive dentro de la clase trabajadora estadounidense. Encontramos mucho del Jim Carrey que gusta de los grandes públicos, un personaje con el cuál se pueden identificar gran parte del público. Con situaciones cómicas, música de relatos comunes, y con una historia que cambia de escenario pero no de esencia, es una formula ya conocida pero que entretiene una vez más.




La aventura de Jim Carrey lo lleva a una serie de lugares que son vistos como parte de la vida cotidiana y que se ha perdido en las relaciones de las sociedades actuales, tales como el salir con los amigos o el buscar una relación de pareja. El decir que “sí” a todo como una aventura de la vida le permite al personaje de Jim Carrey encontrarse con personajes fascinantes y divertidos. Las situaciones que vive no se dirigen a lo trágico, salvo en el caso romántico, si no a una felicidad de explorar espacios que no se imaginaba, y siendo su salvación de forma relativa la inocencia con la cuál se sumerge en situaciones que normalmente el hombre urbano trata de evitar por el simple miedo, como lo es al rechazo, la inseguridad y la incertidumbre. En la actualidad nos encontramos como individuos que solo estamos cómodos o conformes si logramos controlar nuestras acciones presentes y futuras, si sabemos que esperar.



Pero toda aventura debe tener un cómplice y ese papel lo tiene la bella y talentosa Zooey Deschanel, que aparece como el estereotipado personaje alocado y espontáneo que es una de las razones por la cuál el personaje principal se anima a tales acciones, es la atracción y el amor; esos elementos estructurados del cine convencional que logran que el personaje encuentre en el fondo su valentía tras una presentación depresiva y holgazana. Y que como en toda estructura de comedia romántica se encuentra con un explosivo desarrollo seguido del momento en donde la enamorada se da cuenta de que tal vez todo fue parte de una farsa, para que al final resurja en un momento de aprendizaje, demostrándole su amor y explicando como todo fue parte de un proceso de cambio, de que todo lo que expresaba era honesto. Como parte de la estructura narrativa impuesta por Hollywood y que forma parte de la educación moral y sentimental en casi todo el mundo.



Lo que tal vez salve un poco a la película es la intervención de un grupo musical que tiene participación en la película, formado por chicas y que se hacen llamar “Munchausen by Proxy” en el cuál participa Zooey Deschanel (aunque solo en la película). Con música electrónica y con letras extrañas y hasta divertidas sobre las supuestas experiencias de personaje de Zooey, esto nos muestra la otra cara de su talento, como músico, y que en la película lo hace muy bien, y que profesionalmente podemos encontrarla en sus inicios con su grupo “She & Him”.



Lo Mejor: Muy pocas cosas, se destaca la música de The Eels y de Munchausen by Proxy con Zooey Deschanel, por cierto menciono que es talentosa debido a su labor como cantante no como actriz, lo cuál aunque saca unas risas no es lo mejor que se le ha visto, ni siquiera cerca.

Lo Peor: Una película de Jim Carrey que pasa sin ton ni son, pudo haber existido o no, la carrera del comediante será lo mismo a pesar de su existencia, sus mejores interpretaciones serán las consideradas más serias como “Eternal Sunshine Of The Spotless Mind” o “The Truman Show”.